Publicat en Educació emocional, preescolar

El juego como terapia

“La experiencia cultural comienza con el vivir creador cuya primera manifestación es el juego”.  Winnicott (1971)

El niño manipula los objetos del mundo exterior a través del juego en presencia de personas que le garantizan la sensación de confianza. La capacidad que tiene el niño para manipularlos con curiosidad y creatividad está en el propio origen de la que tiene para involucrarse en el aprendizaje.

Esta capacidad de aprender,  permite que el niño explore su potencial jugando con objetos o materiales desconocidos para llegar a comprenderlos, creando situaciones nuevas que le permitirán comprobar qué sucede. El aumento de conocimientos del niño hará que sea cada vez más independiente y esta experiencia previa es la que aportará cuando inicie su etapa escolar. Un aspecto importante a tener en cuenta, ya que,

de la calidad de dicha experiencia previa dependerá y afectará decisivamente su capacidad de implicación en la escuela.

Espai FridArt art i reciclatge per al benestar
Sesión de Arteterapia con un grupo de preescolar

Pero no podemos hablar del juego sin citar al psicoanalista Donald Winnicott, autor clave en la arteterapia, para este autor  todo proceso creador es un área de “experiencia” que media entre las realidades externas e internas del individuo. El juego es definido como “espacio transicional”,  imbuido de formaciones simbólicas que alivian la tensión del niño en la relación que establece entre su mundo interno y la realidad exterior.

Del mismo modo, los objetos transicionales, que son aquellos objetos infantiles a los cuales los pequeños toman apego, son definidos por Winnicott, como la evidencia de la capacidad de los niños para crear, pensar, inventar, originar y producir un objeto”.

El juego, como parte esencial del proceso creador, posee cualidades particulares, es una realidad en sí misma que borra las fronteras entre realidades externas e internas.

En palabras del pensador Jerome Bruner, el juego estimula la actividad combinatoria propiamente lingüística que interviene en las expresiones más complicadas del lenguaje. El niño a través de él, elabora sus dificultades. Y como nos dice Fernández Cao en su libro “Arteterapia” (2006):

“Le permite compensar sus derrotas, frustraciones y sufrimientos, una actividad que le permite alcanzar equilibrio psíquico al externalizar las diferentes tendencias de su vida psíquica interna y llevarlas a un cierto grado de armonía. A través del juego los niños pueden explorar sus emociones otorgándoles un “papel” en su imaginación y les ayuda a establecer un puente para vencer el espacio que existe entre fantasía y realidad.”