Publicat en Educació emocional, emocions bàsiques, L'art com a teràpia

Los miedos y el arte

En ocasiones sentimos intensas ansiedades que están conectadas con temores primitivos de difícil ubicación, nos sentimos asustados y muchas veces no somos capaces de expresar qué es lo que nos está pasando. Momentos en los que quizás las palabras no son suficientes para poder explicarnos.

Unas veces es la vergüenza la que nos lleva al silencio, otras la imposibilidad de nombrar lo que nos preocupa, sea  cual sea la razón termina llevándonos a vivir momentos de angustia y malestar.

Es necesario que siempre podamos expresar lo que sentimos y poder nombrar nuestros temores reales o imaginarios. Es importante también, ser capaces de buscar soluciones a nuestro problema y herramientas que nos permitan afrontarlo de la mejor manera.

Encontrar un vínculo seguro a través del cual elaborar nuestra experiencia dolorosa se vuelve en estos momentos una necesidad. El entorno afectivo inmediato muchas veces no es capaz de aportarnos la mejor ayuda.

 

Los miedos un problema de todos

Desde muy temprano sentimos y sufrimos el miedo hacia peligros reales o imaginarios que amenazan nuestra supervivencia, no tan solo la física, sino sobretodo la psíquica o emocional.

Nuestros temores más compartidos son el miedo al abandono, a la muerte, a la enfermedad, al rechazo, o a la sensación de vacío, miedos todos ellos que se gestan ya desde la infancia.

Cuando nacemos, los cuidados y atenciones de nuestra madre permiten que nos sintamos seguros y podamos de este modo metabolizar nuestros temores. Esta necesidad de consuelo esencial para el correcto desarrollo y bienestar, seguirá acompañándonos en las diferentes etapas vitales por las que transitamos. Las angustias y temores forman parte inevitablemente de la vida del ser humano.

 

Los problemas como parte de la vida y el arte como terapia

Hay circunstancias  vitales estresantes y/o enfermedades que nos desestabilizan y que producen un efecto biológico interno que lleva a desactivar el cerebro racional.

Cuando la mente se ve invadida de sensaciones y vivencias que son percibidas como peligros,  hacen que se active nuestro instinto de supervivencia, un instinto primitivo que nos lleva al ataque o a la huida y ha padecer altos niveles de ansiedad.

En esos momentos no estamos capacitados para procesar la información a nivel racional de una manera adecuada. Todo a nuestro alrededor se percibe como un mundo lleno de peligros,  tanto  internos como externos….

un caos  que nos va engullendo y nos resta de energía y salud.

Contar con el apoyo, la escucha y el sostén en momentos de flaqueza es fundamental para que mantengamos nuestra salud psíquica y emocional. La relación terapéutica que se establece a través del arte aplicado como terapia, permite al individuo reorganizar su realidad.

Los profesionales que trabajamos desde este enfoque, partimos de la idea de que las modificaciones en los mapas asociativos internos favorecen cambios en el comportamiento de la persona al ayudarla a encontrar la manera adecuada de utilizar sus recursos,  permite desarrollar nuevas formas de funcionamiento frente a las circunstancias de la vida.

El vínculo terapéutico con el profesional hace que los miedos puedan ser compartidos, un aspecto muy importante  ya que es en estos momentos de angustia cuando la persona necesita más que nunca ser atendida para poder sentirse mejor.

Jung  (1965) afirmaba que la psique tiene una disposición autónoma para poder sanar y alcanzar la plenitud y el bienestar si se dan las condiciones adecuadas. Estas condiciones, deben ser las que hagan posible activar la tendencia natural al restablecimiento de la salud y el bienestar.

Con el arte permitimos que los contenidos inconscientes emerjan  a través de formas simbólicas y a partir de ahí poder reordenarlos para que la persona pueda funcionar mejor en su entorno inmediato.

El terapeuta artístico,  con el material que surge a partir del trabajo artístico y creativo, sugiere posibles soluciones, nuevas formas de funcionar diferentes, planteado de forma indirecta, para que finalmente sea el propio usuario quien encuentre alternativas válidas.

Cuando dibujamos, modelamos, danzamos o representamos de cualquier manera artística un temor,  lo ponemos fuera de nosotros y al hacerlo nos permite afrontarlo mejor.

Máscara tribal de elaboración própia
Dinámica para trabajar lo simbólico